Recursos & Herramientas

Mientras avanzamos en el invierno después de un verano extremadamente caluroso, junto con el telón de fondo de una pandemia global, los riesgos derivados de eventos meteorológicos extremos siguen estando presentes en el radar de los gerentes de riesgos. Diego Berte, Client Distribution Leader de AXA XL para Iberia, nos muestra cómo trabajan los profesionales del riesgo y sus aseguradoras para comprender, evaluar, gestionar y transferir los riesgos asociados a los fenómenos meteorológicos extremos.

Los fenómenos meteorológicos extremos suponen un riesgo importante para las empresas y las personas que residen en España. Este verano, muchas regiones de España sufrieron una gran ola de calor, mientras que una DANA causó lluvias torrenciales y muertes trágicas en la región de Valencia el pasado mes de septiembre.

El calor extremo es un riesgo bien conocido en España.

En 2017, una ola de calor extremo golpeó el país. Las temperaturas en la ciudad de Córdoba, situada en el sur de España, alcanzaron los 46,9 °C, un récord nacional. La sequía extrema asociada consumió las reservas de agua en muchas zonas. Los cultivos se vieron diezmados y resultó especialmente afectada la zona de cultivo de cereales de Castilla y León, donde se perdió entre un 60 % y un 70 % de la producción.

Una gran parte del país es propensa a sufrir incendios forestales cuando las temperaturas son extremadamente calurosas. En 2019, Cataluña, Madrid, Toledo y las Islas Canarias se vieron afectadas por incendios forestales graves como consecuencia de una ola de calor que recorrió el sur de Europa.

Aunque el calor y sus efectos pueden considerarse el riesgo más inmediato cuando se piensa en España, el país también ha tenido que soportar fuertes tormentas invernales durante los últimos años.

En enero de 2020, la borrasca Gloria golpeó diferentes zonas de España, dejando un trágico balance de 14 víctimas mortales. La tormenta trajo consigo vientos de hasta 100 km/h, lluvias torrenciales, granizo y nieve. Los vuelos se vieron afectados, se interrumpió el suministro eléctrico en algunos lugares, se evacuó a muchas personas de sus hogares y algunas regiones incluso prohibieron las actividades al aire libre durante el temporal.

Fenómenos meteorológicos catastróficos como estos pueden afectar enormemente tanto a las empresas como a las personas. Además de los devastadores daños que estos acontecimientos pueden provocar en áreas donde la gente vive y trabaja, también pueden afectar a las operaciones de las empresas en todo el mundo, ya que un siniestro en una instalación puede propagarse por todo el mundo, causando alteraciones en la cadena de suministro y una interrupción de las actividades.

Una forma en la que los clientes pueden transferir parte del riesgo asociado a las catástrofes naturales críticas de su negocio es a través de una solución paramétrica.

Modelización de riesgo

Las aseguradoras internacionales buscan comprender cómo las catástrofes naturales pueden afectar a las operaciones de sus clientes y aprender de la experiencia para tratar de gestionar y transferir estos riesgos.

La modelización es una parte fundamental de este esfuerzo. Por ejemplo, recopilar y examinar los datos de las inundaciones que se han producido a lo largo de los años (procedentes de todo el mundo) puede ayudarnos a entender mejor a qué daños podría estar expuesto un cliente la próxima vez que las aguas alcancen un determinado nivel.

Sin embargo, los datos de siniestros pasados no ofrecen una visión completa, principalmente debido a los rápidos cambios medioambientales que se están observando actualmente. Los suscriptores trabajan con creadores de modelos, ingenieros de riesgos y científicos para hacerse una idea de la gama de posibles impactos que pueden generar las catástrofes naturales.

A continuación, añadimos los datos relacionados con los activos de nuestros clientes en las áreas expuestas. Si tomamos los bienes inmuebles como ejemplo, los datos incluyen aspectos como el tamaño y ocupación del edificio, así como el tipo y la antigüedad de la construcción. Esto nos permite ofrecer una mejor información acerca de dónde y de qué modo se pueden producir los riesgos, y nos da la oportunidad de brindar información que contribuya a la prevención de siniestros, la gestión de riesgos y la cobertura de seguros.

Y este es tan solo el punto de partida. Para las ubicaciones más expuestas al riesgo, unos análisis de ingeniería más detallados pueden ayudar a los gestores de riesgos a comprender mejor su perfil de riesgo e intentar minimizar el impacto financiero de las catástrofes.

Por ejemplo, colaboramos con investigadores para desarrollar herramientas que permitan realizar simulaciones probabilísticas documentadas de riesgos sísmicos en emplazamientos específicos, así como para cuantificar los daños estructurales y no estructurales que podrían sufrir determinados lugares.

También podemos simular el origen, el nivel de escorrentía, la velocidad del caudal y la duración de las inundaciones que pueden afectar a un lugar concreto, en una cuenca fluvial determinada, así como simular las consecuencias asociadas.

Respuesta paramétrica

Una forma en la que los clientes pueden transferir parte del riesgo asociado a las catástrofes naturales críticas de su negocio es a través de una solución paramétrica.

Las soluciones paramétricas funcionan partiendo de un desencadenante (“trigger”): cuando se produce el acontecimiento activador, la póliza realiza el pago (de forma rápida) sin necesidad de un complejo ajuste de pérdidas.

Los desencadenantes pueden basarse en los niveles de agua, las temperaturas o el tamaño e intensidad del granizo en una ubicación geográfica determinada, entre otros factores.

Debido a que la estructura de cobertura está claramente definida de antemano, los pagos son rápidos y automáticos una vez que se activa el desencadenante y el cliente certifica el importe de las pérdidas.

Estas soluciones pueden ser útiles para empresas de todo tipo de sectores, incluyendo aquellas que dependen de ciertos niveles de agua para el envío de mercancías, empresas que almacenan existencias en ubicaciones externas expuestas a riesgos climáticos, bodegueros, otros productores de cultivos, etc.

En su divertido relato de una travesía marítima «Tres hombres en una barca», publicado en 1889, el escritor Jerome K. Jerome escribía: «¿...quién quiere que le predigan el tiempo? Bastante malo es de por sí cuando llega, sin necesidad de martirizarse conociéndolo de antemano».

Por el contrario, para los gerentes de riesgos es importante saber cómo puede ser el clima en el futuro a la hora de minimizar y gestionar las pérdidas económicas. El medioambiente está cambiando y con él cómo podemos evaluar, gestionar y transferir los riesgos asociados a los fenómenos meteorológicos extremos.

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