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Head of AXA Climate for Asia-Pacific

Los clientes del sector público y privado de todo el mundo, incluidos muchos en la región Asia-Pacífico, reconocen cada vez más los beneficios del seguro paramétrico para mitigar varios riesgos relacionados con el clima.

Estas ventajas incluyen la certeza, la rapidez y la rentabilidad. Certeza porque las coberturas se activan automáticamente cuando los datos de fuentes objetivas de terceros superan los umbrales acordados previamente. En otras palabras, los clientes saben cuánto recibirán una vez que se cumplan ciertas condiciones. Y puesto que no es necesario un largo proceso de tasación de las pérdidas, pueden esperar que el pago se realice en días o, como máximo, en semanas. Esto también ayuda a minimizar los costes, ya que no se necesitan gestores de siniestros, abogados ni otros especialistas técnicos para evaluar las pérdidas. Además, las reclamaciones potencialmente fraudulentas no suponen un problema para estas pólizas, ya que el programa de seguros se basa únicamente en fuentes de datos independientes.

Tres elementos básicos

¿Y cómo se logran estos beneficios? El seguro paramétrico, o basado en índices, tiene tres elementos esenciales.

El primero es el riesgo o riesgos a cubrir. Al igual que con el seguro de indemnización, las soluciones paramétricas están diseñadas para mitigar las circunstancias externas que escapan al control de una organización y que tienen un impacto significativo en los ingresos o los costes. Por ejemplo, demasiadas precipitaciones o vientos excesivos o insuficientes, calor o escarcha prolongados, o eventos sísmicos extremos. Que llueva algo, por ejemplo, es una bendición para los agricultores. Pero las lluvias torrenciales, por el contrario, podrían destruir un cultivo. Del mismo modo, una empresa de energía que explota plantas hidroeléctricas podría beneficiarse de fuertes lluvias. Sin embargo, los largos periodos de sequía podrían llevar a un incumplimiento de los contratos con un municipio.

A continuación, se encuentra el nivel de umbral o valor del índice (ambos términos se suelen utilizar indistintamente). Se trata del punto en el que esas circunstancias externas comienzan a causar daños en cuanto a pérdida de ingresos, aumento de costes o ambos. Los modelos informan del nivel umbral basándose en datos históricos que muestran las consecuencias económicas derivadas de distintos tipos de acontecimientos. Un modelo para un viñedo, por ejemplo, incorporaría datos de varias fuentes —p. ej.: estaciones de control locales, satélites meteorológicos— para ilustrar el impacto de fuertes heladas en los ingresos y gastos. Por ejemplo, si el mercurio desciende por debajo de una determinada temperatura durante un periodo predefinido, el propietario del viñedo sería compensado con una cantidad acordada previamente que refleje la reducción de sus ingresos (al cosechar menos uvas o producir un vino de menor calidad) o el aumento de los costes (al tener que utilizar calentadores costosos).

Por último está el límite, entendido como el pago máximo que se realizará. Es importante tener en cuenta que, para poder optar a un seguro, el límite debe ser igual o inferior a las pérdidas reales del cliente.

Además, el nivel umbral puede ser binario o escalonado. Con el primero, el límite completo se paga cuando se registra un valor por encima o por debajo de un umbral predefinido. Alternativamente, se puede utilizar una estructura escalonada o lineal en la que el pago esté vinculado a la gravedad o magnitud de un evento. Un ciclón de categoría 4 dentro de un radio predefinido, por ejemplo, activaría el 80 % del límite, mientras que un ciclón de categoría 5 supondría el pago del 100 %.

Por último, las pólizas paramétricas siempre se hacen a medida. Cada uno de los elementos (riesgos, valor del índice y límites) es definido por el cliente teniendo en cuenta sus objetivos estratégicos, su disposición a asumir riesgos y sus presupuestos. Además, la póliza puede cubrir ubicaciones o instalaciones específicas, o –como es común en los programas respaldados por el gobierno–, operaciones en regiones o distritos completos.

Mayor interés en toda la región

Los gobiernos de India y de China fueron de los primeros en utilizar coberturas paramétricas para proteger sus sectores agrícolas. India, por ejemplo, utiliza datos paramétricos de estaciones meteorológicas locales para asegurar 35 cultivos en 17 estados.

Empresas de toda la región Asia-Pacífico también están empezando a reconocer las ventajas de las soluciones paramétricas para mitigar determinados riesgos. Creo firmemente que hay tres factores que están despertando este mayor interés:

  1. Un mercado de seguros tradicional en constante evolución con menor capacidad, tasas más altas y coberturas más limitadas.
  2. Mayor exposición a catástrofes naturales más frecuentes y graves, especialmente ciclones y niveles erráticos de precipitaciones, como resultado del calentamiento global.
  3. Soluciones paramétricas más sólidas. Hoy en día, existen cada vez más y mejores datos, así como una mayor experiencia en modelar la correlación entre diferentes eventos y los ingresos y/o costes de un cliente. Además, a medida que reaseguradores y aseguradoras como AXA XL suscriben coberturas paramétricas, los clientes se benefician de una mayor estabilidad y una menor volatilidad asociadas con carteras cada vez más diversificadas.

A continuación, vemos algunos ejemplos que describen la relevancia de las soluciones paramétricas en diferentes sectores industriales importantes en países de toda la región.

Agricultura

El sector agrícola es un elemento vital en los países de la región, tanto para garantizar la seguridad alimentaria local o nacional como una fuente de ingresos. En Vietnam, por ejemplo, la agricultura representa el 15,3 % del PIB del país. En Indonesia, representa el 13,9 %.

Pero la agricultura es un negocio difícil. Teniendo en cuenta la multitud de riesgos a los que deben enfrentarse los agricultores, siempre existe la posibilidad de que sus cosechas no superen las expectativas, si es que no se pierden por completo. Y peligros climáticos como la sequía, las precipitaciones excesivas, el granizo, el viento y las heladas encabezan la lista.

Aunque, como ya se ha señalado, los gobiernos de varios países han respaldado programas paramétricos para proteger a los agricultores de regiones enteras, las empresas privadas también están utilizando estos esquemas para reducir la volatilidad a medida que se vuelven más habituales los fenómenos climáticos extremos. Por ejemplo, AXA XL ha desarrollado recientemente programas paramétricos para un par de importantes exportadores australianos de cereales que obtienen diversos cultivos de diferentes partes del país. Basándonos en el rendimiento medio de cultivos individuales en regiones concretas, creamos modelos que muestran cómo, por ejemplo, diferentes niveles de precipitaciones acumuladas afectarán a las cosechas y provocarán pérdidas de ingresos.

Energía renovable

Muchos países de Asia-Pacífico cuentan con ambiciosos planes para aumentar drásticamente la producción de energía a partir de fuentes renovables como la energía solar, la eólica y la hidroeléctrica. Hay que tener en cuenta que cuatro de las mayores plantas de energía solar del mundo se encuentran en China y dos en India. Y que Vietnam podría producir alrededor de 10-12 gigavatios a partir de energía eólica marina antes de 2030.

Pero a veces el sol no brilla, o los vientos no soplan. O los ríos están secos, como ocurrió el pasado año en Filipinas. Una sequía prolongada relacionada con el fenómeno de “El Niño” provocó no solo una reducción drástica de la producción de grandes y pequeñas centrales y microcentrales hidroeléctricas, sino también una grave escasez de agua. Los daños en los importantes cultivos de arroz y maíz del país también fueron graves.

Hostelería

Los viajes y el turismo son económicamente más importantes que la agricultura en muchas partes de la región. Por ejemplo, en Tailandia. Allí, el sector representa la elevada cifra de un 19,7 % del PIB del país y el 21,4 % del empleo total. Al mismo tiempo, los hoteles, complejos y atracciones turísticas del país están expuestos a ciclones cada vez más intensos.

Y cuando se anuncia un ciclón, las reservas se cancelan prácticamente al instante. Es más, incluso si el ciclón cambia de curso y la propiedad no se ve afectada, esas reservas no se recuperan; las habitaciones se quedan desocupadas. (Los operadores de complejos turísticos de Indonesia afirman tener experiencias similares). Del mismo modo, los aeropuertos tienen que detener las actividades si se anuncia un ciclón próximo. Esto tiene claras repercusiones económicas, además de cualquier daño material que, en su caso, la tormenta pueda causar. Asimismo, tengamos en cuenta que si se produce cualquier pérdida por interrupción de la actividad sin daños, no estará cubierta por la mayoría de las estructuras de seguros tradicionales.

En todos los ejemplos mencionados anteriormente, el seguro paramétrico podría proporcionar una protección eficaz y rentable contra estos riesgos variados. Además de estos tres sectores —la agricultura, las energías renovables y la hostelería—, las coberturas paramétricas también son muy útiles en muchas otras industrias, entre las que se incluyen:

  • Construcción: para proyectos en los que el calor, el frío o el viento excesivos provocan retrasos o aumentan los costes.
  • Transporte: para navieras que se enfrentan a una reducción de ingresos cuando los niveles del río son anormalmente altos o bajos, o para aerolíneas con un aumento de los gastos debido a las tareas de deshielo.
  • Automoción: para fabricantes, transportistas y concesionarios con vehículos aparcados en lugares propensos a sufrir tormentas de granizo.

En resumen, el seguro paramétrico representa una solución sencilla pero sofisticada que ayuda a los clientes a mitigar los diversos riesgos relacionados con el clima. Y dado que los pagos son seguros y se realizan con prontitud, las coberturas paramétricas pueden aumentar significativamente la capacidad de una empresa de responder rápidamente y recuperarse de un evento perjudicial. Es decir, volverse más resilientes, algo que cada vez es más esencial en los tiempos turbulentos actuales.

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