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Con las operaciones diarias en suspenso por la emergencia de COVID-19, los directores de museos y los propietarios de galerías se enfrentan a nuevos y acuciantes retos: garantizar la salud y la seguridad de los empleados, dudas económicas y sobre la continuidad del negocio, y protección de las obras y objetos artísticos. Este artículo se centra en este último aspecto. Nuestra larga experiencia en seguros para obras de arte y objetos de gran valor en diversos entornos nos enseña que algunos riesgos corrientes se ven incrementados o alterados cuando se cierran las puertas de las colecciones de arte durante un periodo prolongado. A continuación, destacamos algunos de estos problemas y detallamos las medidas que los directores de museos y los propietarios de galerías pueden adoptar para minimizar o mitigar los riesgos implicados.

Ponerlo difícil

La evaluación de las amenazas se centra en dos variables críticas: el valor o atractivo de las obras y objetos de valor, y los riesgos vinculados con su robo.

Aunque soplan vientos en contra para la economía, el impacto de la pandemia actual sobre la tasación de las obras probablemente será mínimo. El COVID-19 no va a hacer que el arte deje de resultar atractivo, tampoco para sus potenciales ladrones.

En cambio, sí es posible que descienda el grado de dificultad a la hora de hacerse con obras y objetos de valor. Los museos y galerías permanecerán cerrados durante un periodo de tiempo indeterminado y, además de la ausencia de visitantes en las instalaciones, puede que haya menos empleados de ronda. De igual modo, es posible que los almacenes de arte hayan reducido su personal. Las fuerzas de seguridad, por su parte, tienen otras prioridades más acuciantes en este momento, y con razón. Si algo caracteriza a los ladrones de obras de arte es su oportunismo y, en el entorno actual, las oportunidades son aún más tentadoras.

Por eso, con las operaciones suspendidas y el personal quizá pendiente de otras cuestiones, es muy recomendable que los directores de museos y los propietarios de galerías revisen sus programas de seguridad, a fin de detectar posibles puntos débiles que ofrezcan una brecha a los ladrones oportunistas. AXA XL Risk Consulting puede ayudar en esas evaluaciones. Disponemos de muchas capacidades para recopilar información y proponer recomendaciones de forma remota; aunque no sea posible realizar un análisis sobre el terreno, la prevención de pérdidas en el sector del arte nunca se detiene.

El COVID-19 no va hacer que el arte deje de resultar atractivo, tampoco para sus potenciales ladrones.

Algunas cuestiones prácticas

Las siguientes pautas en relación con la seguridad física están pensadas como un punto de partida para mantener un elevado grado de protección durante la emergencia del COVID-19. La lista no pretende ser exhaustiva y el nivel de prioridad de las diferentes respuestas variará forzosamente en función de la ubicación del museo o la galería, los procesos y sistemas de protección existentes, y otros factores relacionados.

  • Protección de todos los accesos/puntos de entrada
    Puede parecer algo evidente, pero conviene repetirlo: puertas, ventanas, sistemas de ventilación, tragaluces y similares representan vulnerabilidades en potencia. Aunque con casi toda seguridad los puntos de entrada al edificio ya estarán protegidos, los mecanismos y sistemas implantados pueden basarse en el hecho de que siempre o casi siempre habrá gente alrededor y esos puntos de entrada habituales se estarán vigilando continuamente. En otras palabras, en circunstancias «normales» sería imposible que los ladrones burlaran las medidas de seguridad sin ser detectados. No obstante, en estos tiempos «anormales» sin gente alrededor y con una vigilancia quizá más esporádica, es posible que algunos puntos de acceso deban ser reforzados. Además, hay que tener en cuenta los posibles accesos a través de edificios colindantes. Dado que lo más probable es que también estén cerrados, los edificios contiguos cuyas medidas de seguridad sean menos sólidas pueden representar un trampolín irresistible para acceder a los museos y galerías.
  • Revisión de la seguridad interior
    De nuevo, el tiempo es la variable crítica. Si alguien consigue acceder al interior, ahora podrá disponer de más tiempo para robar antes de que se inicie una respuesta. Si los obstáculos físicos actuales no son suficientes para retrasar el acceso hasta el objetivo, hay que plantear un refuerzo de la seguridad del hardware implementado. Además, siempre que sea posible, los objetos de gran valor, especialmente los pequeños y fáciles de coger, deberían trasladarse a salas seguras o espacios bien protegidos, en función de lo que se disponga.
  • Garantizar que todas las alarmas disparadas tengan respuesta
    Revise los contratos con las empresas de seguridad para confirmar cuándo se dispararán las alarmas y, lo que es más importante, cuándo no generarán respuestas in situ. También debería contactar con la empresa de seguridad para verificar que siga funcionando a pleno rendimiento y, en caso contrario, el impacto que ello podría tener en cuanto a tiempos de respuesta anormales. Recomendamos igualmente que se tomen medidas inmediatamente en las instalaciones si no se puede solventar una interrupción en la línea de transmisión de la alarma en dos minutos.
  • Asegurar un suministro de electricidad correcto
    Las alarmas y sistemas de control de temperatura/humedad requieren un suministro continuo de electricidad. Si es posible o probable que se produzcan cortes de electricidad, resulta esencial disponer de generadores auxiliares que puedan activarse inmediatamente. Además, si la instalación está protegida por aspersores, debe evitarse cualquier impedimento al funcionamiento de este sistema de protección contra incendios durante el cierre y garantizarse el suministro de agua.
  • Revisar el plazo de conservación de las grabaciones de CCTV (Circuito Cerrado de Televisión)
    Con todas las operaciones paradas, es posible que tarde mucho tiempo en detectarse una intrusión. Por esta razón, es esencial que el sistema de circuito cerrado de televisión disponga de suficiente capacidad para conservar las grabaciones de las instalaciones durante tanto tiempo como lo permita la legislación local.
  • Seguridad adicional, como guardias periódicas e irregulares
    Las calles vacías son una oportunidad para vándalos y ladrones. Plantéese la posibilidad de organizar guardias en el exterior para comprobar la integridad de los posibles puntos de acceso. Esta medida puede ser especialmente relevante en áreas rurales, en las que los tiempos de respuesta suelen ser más largos.
  • Supervisión de eventos meteorológicos extremos
    La naturaleza no se ha detenido: huracanes, tifones, tornados y similares siguen siendo amenazas también ahora que el coronavirus se extiende por todo el mundo. En áreas expuestas a las catástrofes naturales, los directores de museos y propietarios de galerías deberían asegurarse de que se sigan implementando eficaz y oportunamente los planes existentes de recuperación tras un evento meteorológico extremo. Del mismo modo, todos los sistemas de supervisión y detección de eventos meteorológicos, como dispositivos de detección de agua, deben revisarse para garantizar que estén activados y funcionen perfectamente.

Otras ubicaciones y riesgos en el transporte

Las obras y objetos de arte que están actualmente «fuera de casa» (en préstamo a otros museos, en consigna en otras galerías, bajo la custodia de conservadores o restauradores, o en almacenes de obras de arte) quizá deban permanecer fuera durante un tiempo. En ese caso, asegúrese de conocer las medidas que esas otras entidades están adoptando para proteger dichos objetos durante la crisis.

Además, las obras y objetos de arte suelen enfrentarse a un riesgo mucho mayor en el transporte. Por si fuera poco, muchos de los procedimientos estándar de gestión del riesgo de quienes embalan y transportan obras de arte pueden no ser viables en este momento. Por ejemplo, los transportistas suelen requerir que haya siempre al menos dos responsables durante todo el transporte. Puede que las restricciones a la hora de circular lo impidan ahora, especialmente dado que el transporte de arte no se considera una actividad «esencial». De modo análogo, con tantos vuelos cancelados, el transporte por mar puede convertirse en la única opción, pero los riesgos aquí son completamente diferentes. Por lo tanto, si es imprescindible transportar obras de arte de inmediato, hable con los encargados de su transporte sobre las medidas que han adoptado para mantener unos elevados estándares de seguridad en estos tiempos.

Para las obras de arte alojadas temporalmente en otro lugar o en tránsito, los expertos en arte y consultores de riesgos de AXA XL pueden ayudar a los clientes a comprender las amenazas a las que se enfrentan sus colecciones como consecuencia de la pandemia de COVID-19, y asesorarles sobre los pasos para minimizar y mitigar estos peligros.

Como a muchas otras personas en el mundo del arte, me preocupan las repercusiones económicas de esta crisis, así como el impacto del distanciamiento social en nuestra necesidad de admirar el arte. Echo de menos también el lado social de este sector, las ferias de arte, los eventos en galerías, las grandes exposiciones en los museos… Todo esto está parado de momento. Al mismo tiempo, el arte sigue vivo. Y el consuelo, la inspiración y la esperanza que a un nivel personal e íntimo nos proporciona el arte son hoy tal vez más importantes que nunca.

Nuestra necesidad de expresiones artísticas es eterna; algunos de nuestros clientes ya han encontrado nuevas y fantásticas formas de ofrecer acceso a sus colecciones a través de eventos públicos on line. El equipo de Art & Lifestyle de AXA XL aplaude su ingenio y mantiene su compromiso de ayudar a museos y galerías a proteger sus obras de arte para las espléndidas exposiciones del futuro.

  • Sobre el Autor
  • Global Practice Leader, Fine Art Insurance
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