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El funcionamiento del triángulo de combustión resulta bastante sencillo de comprender. Para que se produzca una combustión tan solo son necesarios tres elementos: oxígeno, calor y combustible. A partir de ahí, la ecuación se vuelve mucho más compleja.

El fuego ha supuesto siempre uno de los riesgos más peligrosos, destructivos y mortales para el ser humano. El origen de las aseguradoras modernas de EE. UU. se remonta al periodo colonial, cuando Benjamin Franklin y su Union Fire Company unieron fuerzas con otras empresas para crear una aseguradora mutua contra incendios. Obviamente, la principal preocupación en la época de Franklin eran las pérdidas materiales y humanas. Hoy día, los riesgos no son tan visibles.

En llamas

En la actualidad, en el incendio de una estructura intervienen materiales peligrosos o desechos con el potencial de generar emisiones tóxicas y contaminar el suelo y las aguas, tanto subterráneas como superficiales. Las fábricas y otras instalaciones de alto riesgo suscitan preocupaciones razonables, debidas a los productos químicos y los procesos empleados. No obstante, también implican riesgo otras actividades e instalaciones que pueden percibirse como de menor exposición. Por ejemplo, puede que una empresa de fabricación de productos plásticos no utilice cantidades significativas de materiales peligrosos, pero un incendio de grandes dimensiones podría generar subproductos de combustión tóxica como dioxinas y furanos. Incluso un incendio menor en un edificio de oficinas puede tener un impacto ambiental al entrar en combustión mobiliario, plásticos, productos electrónicos o suministros.

El inicio

Las causas y las fuentes de los incendios son numerosas, pero los incidentes se pueden categorizar generalmente en tres tipos: incendios de estructuras, incendios de vehículos e incendios exteriores.

Los incendios de estructuras suelen originarse por fallos de equipos eléctricos o de sistemas de edificios, trabajos de soldadura a temperaturas elevadas, utilización de materiales peligrosos, por motivos naturales o por provocación intencionada.

Los vehículos con escape de combustible o sistemas eléctricos defectuosos son una causa frecuente de incendios en garajes, talleres e instalaciones de almacenamiento.

Los fuegos en exteriores pueden producirse por rayos, consumo de tabaco, hogueras, quema incontrolada de rastrojos, etc. En EE. UU., los fuegos en exteriores y sin clasificar suman el 75 % de los incendios intencionados, y pueden desencadenar catástrofes que a veces afectan a estructuras a kilómetros de distancia.

En entornos de fabricación, los incendios y las explosiones también pueden ser el resultado de reacciones químicas, fallos en equipos y recipientes de presión, productos químicos a temperaturas elevadas, alquitranes y aceites, partículas de polvo combustibles, derrames de productos químicos y vapores volátiles. Los incendios en los que intervienen estos materiales pueden provocar serios daños materiales y ambientales. Los trabajos a temperaturas elevadas que implican el uso de sopletes cortadores, soldadores, quemadores, equipos de combustión o equipos eléctricos también son una de las principales causas de incendio en instalaciones de fabricación.

Al igual que toda familia debería contar con un plan de evacuación para incendios, toda organización debería elaborar un plan de emergencia y disponer de sistemas de control que se puedan poner en marcha para abordar los potenciales efectos ambientales de un incendio.

Cortinas de humo tóxicas

Una vez en llamas, los materiales de fabricación y los contenidos de las estructuras modernas liberan sustancias que pueden incluir contaminantes como agentes genéricos, metales, material particulado, hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), furanos y dioxinas cloradas, bifenilos policlorados (PCB) y compuestos perfluorados. En definitiva, elementos nada buenos.

Cuando se liberan esos elementos, normalmente generan impactos ambientales a corto y a largo plazo.

Los efectos de un incendio a corto plazo incluyen el impacto en el entorno local, dentro de la zona de la nube de humo, y en las aguas torrenciales de la zona. Se concentran habitualmente en el área local/colindante del incendio y en las zonas inmediatamente vecinas. Puede resultar más sencillo mitigar estos efectos y prevenir su empeoramiento.

Los impactos de un incendio a largo plazo incluyen efectos que no se detectan ni se reconocen inmediatamente. Es más probable que estos efectos repercutan en las aguas superficiales y en los sedimentos, las aguas subterráneas y los suelos de las áreas colindantes. La lista de efectos a largo plazo puede ser numerosa; entre ellos se incluyen:

  • Efectos en la salud por emisiones/inhalación del aire
  • Repercusiones en las aguas pluviales y superficiales
  • Efectos en los suelos y las aguas subterráneas

Elaboración de un plan

Al igual que toda familia debería contar con un plan de evacuación para incendios, toda organización debería elaborar un plan de emergencia y disponer de sistemas de control que se puedan poner en marcha para abordar los potenciales efectos ambientales de un incendio. Las organizaciones deberían asegurarse de que:

  • Las autoridades competentes en materia de incendios están al tanto de los productos químicos y las operaciones que pudieran complicar las labores de extinción o causar alguna preocupación ambiental
  • El personal correspondiente está al tanto de cuáles son los sistemas de extinción de incendios existentes y de su funcionamiento
  • Las brigadas antiincendios locales cuentan con formación y certificaciones actualizadas
  • Los sistemas de gestión de aguas pluviales son capaces de contener los materiales contaminados procedentes de los sistemas de extinción de incendios o de las aguas de bomberos

Además, las organizaciones deberían:

  • Cumplir con los estándares y las normativas del sector
  • Llevar a cabo inspecciones e identificar los riesgos
  • Identificar los factores atenuantes
  • Practicar y formarse

Conclusión

Toda empresa está de alguna manera expuesta a riesgos ambientales y un incendio puede aumentar seriamente sus responsabilidades por contaminación. Ningún lugar es inmune a estos riesgos, ni siquiera emplazamientos tan benignos como almacenes de productos acabados o edificios de oficinas. Las instalaciones industriales que almacenan productos químicos y desechos peligrosos están expuestas a un riesgo mucho mayor.

Los incendios pueden, y de hecho lo hacen, tener impactos ambientales al afectar a los contenidos de un edificio. Incluso la extinción de un incendio puede generar impactos ambientales debido al uso de agua y espumas. Dado que los efectos a corto y largo plazo de un incendio pueden amenazar la capacidad de una empresa de sobrevivir económicamente, es esencial contar con planes de prevención y respuesta.

  • Sobre el Autor
  • Asociado, AXA XL Risk Consulting
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