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Por Suzanne Scatliffe, directora de Responsabilidad Social Corporativa en AXA XL.

La preocupación por el impacto humano sobre el planeta es una prioridad en la agenda de muchos particulares y negocios. Las empresas están adoptando medidas para reducir su huella de carbono, pero pocas negarían la necesidad de un esfuerzo más amplio en todo el sector para cumplir con los objetivos globales en los próximos años.

La compensación de las emisiones de carbono es una parte importante de los programas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de muchas empresas, con la que buscan reducir su impacto medioambiental. Sin embargo, hasta ahora escaseaban las oportunidades de inversión en carbono azul. Más allá de ofrecer un hábitat único para una amplia variedad de especies, los humedales costeros tienen la capacidad de almacenar notables cantidades de carbono durante miles de años, lo que los convierte en una de las soluciones naturales a más largo plazo frente al cambio climático.

La necesidad de hacer algo tanto para reducir las emisiones de carbono como para preservar la biodiversidad es real y acuciante.

Un reciente informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) de la ONU supone una seria llamada de atención y subraya los «cambios transformadores» que se necesitan para restaurar y proteger la naturaleza en muchas áreas del mundo.

El informe, elaborado por 145 expertos de 50 países durante tres años, y con aportaciones de otros 310 expertos, concluyó que un millón de especies animales y vegetales están actualmente amenazadas de extinción, el mayor número en toda la historia humana.

El informe de evaluación de IPBES señala que los objetivos internacionales actuales para la sostenibilidad en el uso de la naturaleza no tienen visos de ser cumplidos con los ritmos actuales y que los objetivos para 2030 y más allá solo podrán alcanzarse si se emprenden cambios transformadores en las esferas económica, social, política y tecnológica.

De acuerdo con el informe, los tres primeros factores directos de cambios en la naturaleza con los mayores impactos globales relativos hasta la fecha son los cambios en el uso de la tierra y el mar, la explotación directa de organismos y el cambio climático.

Además de las trágicas consecuencias para la vida animal, vegetal y humana, las consecuencias económicas de estos cambios en la naturaleza son también potencialmente enormes.

Las estimaciones sugieren que la pérdida de polinizadores ha puesto en riesgo cosechas por valor de 577 000 millones de USD. Por ejemplo, se estima que la degradación de la tierra ya ha reducido la productividad del 23 % de la superficie terrestre global.

Las perspectivas parecen adversas, pero un pensamiento innovador puede hallar formas de abordar algunos de los problemas provocados por estos profundos cambios en nuestro medio ambiente.

Pensamiento innovador

El informe de IPBES insta a adoptar enfoques transectoriales que impliquen la gestión forestal y costera para mejorar la sostenibilidad. Ciertamente, hay nuevas formas de abordar riesgos específicos que pueden ayudar tanto a gestionar la exposición como a crear resiliencia.

The Nature Conservancy sostiene que la consolidación de un sistema innovador de créditos de compensación de carbono azul, junto con un concepto radicalmente nuevo, los créditos de resiliencia generarán nuevas corrientes de inversión privada para la conservación de humedales a gran escala y proyectos de recuperación en todo el mundo.

Los humedales costeros son extremadamente valiosos para comunidades, gobiernos y empresas. Capturan grandes cantidades de emisiones de efecto invernadero y actúan como barreras protectoras ante las tormentas.
Por ejemplo, los manglares pueden almacenar hasta 10 veces más por hectárea en sus suelos que los bosques terrestres. Se calcula que, sin manglares, las comunidades costeras sufrirían daños adicionales por un valor de 82 000 millones de USD a causa de las inundaciones cada año.

Los humedales costeros son extremadamente importantes también para cientos de especies. Solo en el Indo-Pacífico encontramos más de 600 especies de peces que viven en un ecosistema de manglares promedio.

Desde 1940, sin embargo, se ha perdido el 50 % de todos los manglares del mundo; los datos son similares para las praderas submarinas y las marismas. Según las investigaciones científicas, los humedales costeros están desapareciendo más rápidamente que casi cualquier otro hábitat de la tierra, en gran medida por culpa de la actividad humana.

Las inundaciones siguen siendo una de las grandes amenazas para las comunidades costeras. Más del 40 % de la población mundial vive a menos de 100 kilómetros de la costa. Para los aseguradores, la inundación es un riesgo significativo que provoca daños de miles de millones de dólares al año. En los últimos 10 años, los aseguradores han pagado por daños costeros más 300 000 millones de USD.

Encontrar formas de recuperar y proteger los humedales podría reducir las emisiones de efecto invernadero, protegiendo así especies vulnerables y mejorando la resiliencia costera ante mareas tormentosas.

¿Cómo funcionan los créditos de resiliencia de carbono azul?

El año pasado, The Nature Conservancy, con el apoyo de AXA XL, comenzó a trabajar en un crédito de resiliencia que valora la combinación de la captura de carbono y los beneficios en resiliencia proporcionados por los humedales costeros.
Los créditos de carbono azul aprovechan la implantación del mercado de créditos de carbono y permiten compensar significativamente más carbono que mediante un crédito terrestre. Los humedales costeros pueden capturar y almacenar CO2 durante milenios y, si se recuperasen hasta su extensión en 1990, tendrían el potencial de capturar suficiente CO2 cada año para compensar la quema de más de 200 000 millones de barriles de petróleo.

El crédito de resiliencia, que puede adquirirse conjuntamente con el crédito de carbono azul o por separado, cuantificará e invertirá en los beneficios de reducción del riesgo añadidos, derivados de la preservación de estas barreras naturales frente a inundaciones y de la conservación y recuperación de los ecosistemas costeros.

Verra, un valedor independiente de las compensaciones de carbono que desarrolla y gestiona estándares para el desarrollo sostenible y los objetivos de acción climática, diseñará un marco que garantice que los compradores puedan confiar en el valor de resiliencia del crédito que adquieran.

The Nature Conservancy está trabajando para completar la evaluación del valor de captura de carbono azul de los manglares, salinas y praderas subacuáticas mejor posicionadas para generar la primera ronda de créditos de resiliencia con carbono azul.

Estos créditos permitirán a los compradores compensar su huella de carbono, garantizarán la salud de los importantes ecosistemas de humedales y protegerán a las comunidades costeras vulnerables a las tormentas.

¿Futuro azul?

Nos ilusiona formar parte de un proyecto que saque a flote los beneficios en resiliencia derivados de la protección y la recuperación de los humedales costeros.

Creemos que este trabajo permitirá a corporaciones como la nuestra compensar la huella de carbono y, al mismo tiempo, ayudar a reducir el riesgo de inundaciones en algunas de las áreas más vulnerables.

Los desafíos relacionados con el clima a los que se enfrentan nuestras sociedades, nuestros hábitats naturales y nuestra industria pueden parecer abrumadores. Tenemos la esperanza, no obstante, de que un pensamiento innovador como este ayudará a marcar un punto de inflexión.

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