Reaseguros
Siniestros
Consultoría de Riesgos
Recursos & Herramientas
Recursos & Herramientas
Notas de Prensa
Contacta con Nosotros

Impulsados por unas inversiones masivas y unos impresionantes avances tecnológicos, los vehículos autónomos son cada vez más numerosos y capaces, y aparecen en una mayor diversidad de entornos.

En la actualidad, las aplicaciones de la autonomía móvil abarcan desde automóviles, taxis, autobuses y camiones que circulan por la vía pública de forma semiautónoma, hasta vehículos con conducción completamente autónoma; lanzaderas de transporte de pasajeros en entornos cerrados como aeropuertos y recintos universitarios; montacargas automatizados que transportan mercancías en centros de distribución y operaciones de fabricación; robots de reparto dentro de territorios definidos, cosechadoras y sembradoras agrícolas autónomas, y muchas más.

Imitar las capacidades humanas

Los vehículos autónomos son sistemas excepcionalmente complejos, con muchos componentes y subcomponentes avanzados. Con independencia de cómo y dónde se utilicen, estas máquinas deben ser capaces de saber: ¿Dónde estoy? ¿Qué hay a mi alrededor? ¿Qué hago a continuación? Y tienen que responder a esas preguntas de manera instantánea, coherente, precisa y, en muchos casos, en entornos diversos y dinámicos.

En otras palabras, la autonomía móvil requiere imitar la percepción y la cognición humanas, así como nuestra capacidad de actuar de manera precisa y apropiada. Estas cualidades se están reproduciendo de forma fiable en vehículos autónomos y robots, gracias a:

  • equipamientos que incluyen cámaras, radares y sensores LIDAR que registran la ubicación y el entorno de un vehículo, junto a las condiciones ambientales imperantes;
  • software y algoritmos informáticos que procesan los diferentes datos entrantes;
  • controles de dirección, aceleración y frenado automatizado.

La integración de estas capacidades humanas en una máquina requiere, por lo tanto, que numerosos y sofisticados equipos y aplicaciones informáticas trabajen juntos ininterrumpida e indefectiblemente. De hecho, los automóviles de hoy en día, a pesar de su capacidad limitada de autoconducción, ya incluyen hasta cien dispositivos de control electrónico y diez kilómetros de cableado, además de confiar en aproximadamente un millón de líneas de código para funcionar. Además, los cada vez más populares sistemas de entretenimiento a bordo, aunque son independientes del rendimiento del vehículo, son causa de retirada de productos debido a riesgos de seguridad cibernética.

Un paisaje de riesgos cambiante

Conforme el sector sigue evolucionando, se prevé que los accidentes caigan de manera pronunciada. En EE. UU., por ejemplo, las distracciones al volante se cobraron 3166 vidas en 2017. En el mismo sentido, un estudio holandés estimó que eliminar el uso del móvil al volante evitaría 600 muertes en carretera cada año. A las máquinas, por su parte, nunca les afectan la somnolencia o las distracciones. Si apartáramos a las personas del volante, el número de accidentes se desplomaría.

Si bien las ventajas de seguridad que ofrece la autonomía móvil son probablemente significativas, aún no se ha aclarado el panorama en cuanto a los problemas de gestión de riesgos y sus implicaciones para las empresas que operan en este sector, incluidos los fabricantes de vehículos, operadores o propietarios de flotas, fabricantes de componentes y desarrolladores de software.

Algunos observadores predicen, por ejemplo, que la retirada de productos, un reto histórico para la industria de la automoción, podría aumentar aún más con el despliegue de los vehículos autónomos para diversos fines. De acuerdo con una investigación reciente llevada a cabo por un equipo del que formó parte uno de mis colegas, «(...) los casos de retirada de productos aumentan en general, si bien los casos asociados con la tecnología (de un vehículo autónomo complejo) constituyen un porcentaje cada vez mayor del total de retiradas».

Además de cuantificar el aumento en la frecuencia de la retirada de productos en relación con las tecnologías autónomas, los investigadores concluyeron también que «al mismo tiempo, los riesgos financieros derivados del nutrido número de casos de retirada de productos pueden afectar gravemente a los fabricantes de vehículos y a sus proveedores, exponiendo a la cadena de abastecimiento de automoción a riesgos para la continuidad del negocio, para la reputación y jurídicos».

Los investigadores señalaron también que los costes de estas retiradas están aumentando. Uno de los motivos es la creciente consolidación y especialización dentro de varias categorías de productos, ya que muchos fabricantes dependen hoy por hoy de unos cuantos proveedores. Por lo que, cuando un componente o sistema usado por diversos fabricantes resulta defectuoso, las consecuencias financieras tienen un amplio eco.

¿Quién es el responsable?

 Los citados investigadores advierten además que «las implicaciones en términos de riesgos (para las tecnologías autónomas) son subestimadas por amplios segmentos de la cadena de abastecimiento».

Yo creo que esto responde a dos razones. En primer lugar, el carácter pionero de la tecnología. Aunque se estima que antes de 2026 habrá unos veintiún millones de vehículos autónomos en la carretera, la autonomía móvil aún está en muchos aspectos en pañales. Hace menos de quince años (2005), por ejemplo, que un vehículo sin conductor llamado Stanley se convertía en el primer vehículo autónomo en completar un recorrido de 212 kilómetros en el desierto de Mojave.

Lo que significa que aún estamos empezando a recopilar datos sobre cuándo y con qué frecuencia fallan los diferentes componentes y subcomponentes, y cuáles son las implicaciones de dichos fallos. Así pues, los legisladores de todo el mundo insisten en que los vehículos autónomos se sometan a pruebas rigurosas en entornos cerrados antes de que se les permita circular por las vías públicas.

Y lo que quizás sea más importante, aún persisten numerosas preguntas sin respuesta en torno al tema del reparto de responsabilidad cuando algo sale mal. En definitiva, un cúmulo de cuestiones sin resolver. ¿Quién es el responsable, por ejemplo, en caso de que un error de software ponga en riesgo el rendimiento? ¿O de que un defecto de producción provoque el mal funcionamiento de un sensor? ¿O en caso de que los piratas informáticos engañen a un vehículo autónomo para que cambie de sentido y se dirija en contra del tráfico? (Los investigadores de una empresa de seguridad demostraron recientemente que la detección de un ataque pirata así podría lograrse simplemente con la colocación de pequeñas pegatinas en la carretera).

En esta y otras innumerables situaciones plausibles, ¿estamos ante la responsabilidad pura del producto o también el propietario o usuario del vehículo es, al menos parcialmente, responsable? E incluso en caso de que sea claramente responsabilidad del producto, ¿de quién es la culpa? ¿Del propietario del vehículo? ¿Del fabricante del vehículo? ¿De la empresa o empresas diseñadoras del equipo? ¿De los fabricantes originales que lo producen? ¿De los ingenieros de software que han escrito el código?

Un enfoque flexible y modular

AXA XL cree que la evolución constante de las tecnologías autónomas no debería depender de la resolución preventiva de todos los riesgos y preguntas posibles.

Por eso, hemos diseñado una oferta de seguros versátil que brinda apoyo al diseño, el desarrollo, las pruebas y el despliegue de estas tecnologías. La solución está dirigida no solo a las empresas fabricantes, propietarias y explotadoras de vehículos autónomos, sino también a los fabricantes de componentes y desarrolladores de software que forman parte del sector.

Un elemento esencial de la oferta es la evaluación de riesgos basada en una nueva función comparativa que hemos desarrollado. La herramienta utiliza los datos históricos de las industrias tecnológicas y de automoción y nos permite clasificar los riesgos de un cliente en función de las experiencias de empresas líderes en estos sectores. La información obtenida a partir de esta evaluación puede impulsar debates en profundidad sobre las oportunidades de minimizar la exposición del cliente.

La propuesta aplica un enfoque modular a la transferencia de riesgos; los clientes pueden estructurar diversas coberturas de seguro dependiendo de sus necesidades y circunstancias particulares. En el caso de una empresa emergente que realiza pruebas en un entorno cerrado, por ejemplo, el programa podría incluir una póliza tradicional de responsabilidad civil, junto con algunos elementos que cubran la responsabilidad de algunos componentes propios. En el caso de empresas más avanzadas que explotan vehículos autónomos en espacios públicos, la cobertura podría ampliarse para incluir, por ejemplo, la responsabilidad civil para vehículos con motor, las retiradas de producto, la manipulación malintencionada del producto, el riesgo cibernético y la gestión de crisis.

Les dejamos con una reflexión final: dadas las preguntas aún por responder en relación con el reparto de responsabilidades, creemos que los acuerdos contractuales entre fabricantes y proveedores deberían perfilar los riesgos que cada uno de ellos está dispuesto a asumir, junto a las obligaciones del resto de participantes en la aplicación. En particular, la inclusión o no de una cláusula de exención de responsabilidad de subrogación en estos acuerdos tendrá un impacto material en nuestras decisiones de suscripción y fijación de precios.

En AXA XL creemos que un enfoque colaborativo es esencial a la hora de trabajar con clientes de tecnologías autónomas, por lo que ya hemos establecido alianzas con líderes en el desarrollo de vehículos autónomos. Se trata de expertos en sus productos, tecnologías y algoritmos, entre otras cosas. Y hemos reunido experiencias de diversos sectores que pueden ayudarles a dar el siguiente paso. Trabajando juntos queremos desencadenar los numerosos beneficios que ofrece la autonomía móvil, a la vez que limitamos los riesgos.

  • Sobre el Autor
  • Head International Casualty para Europa
Tu nombre
Tu apellido
Selecciona tu país
Invalid email
Invalid Captcha
 
Más Artículos