Recursos & Herramientas

Las catástrofes naturales pueden tener un enorme impacto en una empresa, en sus operaciones y sus trabajadores. Es indispensable que los gestores de riesgos puedan estimar las pérdidas anuales sufridas por una cartera de activos y tener una idea de cómo una catástrofe podría afectar a instalaciones o locales esenciales, con el fin de asignar recursos y priorizar los esfuerzos para mitigar los riesgos.

Durante el primer semestre de este año, las catástrofes naturales han causado más de 1300 millones de euros de pérdidas tan solo en Alemania, de acuerdo con la asociación de aseguradores del país, Gesamtverband der Deutschen Versicherungswirtschaft e.V. Gran parte de ellas se debió a terribles tormentas eléctricas y de granizo, combinadas con una ola de calor.

Las tormentas de granizo han causado además pérdidas generalizadas en Italia y Grecia este año, mientras que los incendios forestales arrasaron zonas de España, tras un periodo de intenso calor. El pasado año, el Sena se desbordó tras crecer cuatro veces por encima de su nivel habitual, como consecuencia de unas precipitaciones dobles a la media anual, en el que fue el segundo invierno más húmedo de París desde 1900.

Y la lista de catástrofes meteorológicas continúa. Aunque hay otro tipo de catástrofes naturales que también son fuente de preocupación para los gestores de riesgos europeos.

El devastador terremoto que sacudió el centro de Italia en 2016 provocó amplios daños en edificios y la trágica muerte de 295 personas. El terremoto dejó a unas 4000 personas sin hogar y más de 400 heridos. Tan solo siete años antes, la región central italiana de Abruzzo sufrió los efectos de otro terremoto que dejó a más de 300 personas muertas y a más de 70 000 sin hogar. Las catástrofes tienen un efecto devastador y prolongado en la vida de la gente y en las comunidades en las que esta vive y trabaja.

En el sector industrial, una pérdida en una instalación puede propagarse a todo el mundo, debido a la interrupción de la actividad y los cortes en la cadena logística o de abastecimiento.

Entender las catástrofes naturales y la forma en la que estas podrían afectar a las operaciones de nuestros clientes es una parte fundamental del trabajo que los aseguradores intentan llevar a cabo.

Es importante aprender de la experiencia y poner en marcha una extensa base de datos de pérdidas, que cubra catástrofes y otros eventos. Recopilar y analizar años de valiosa información sobre inundaciones que han afectado a clientes de todo el mundo hace que estemos mejor preparados para anticipar el daño al que podría estar expuesto un cliente la próxima vez que el agua alcance un determinado nivel.

Sin embargo, los datos sobre pérdidas del pasado no pueden ofrecer una imagen completa, especialmente si se tiene en cuenta el rápido ritmo al que cambian nuestra sociedad, el medio ambiente y el clima.

Una evaluación de riesgos sólida y transparente debería siempre ir seguida de una decisión informada sobre la gestión de los riesgos, o de una acción orientada a mitigarlos.

En este sentido, unos modelos que puedan adaptarse al perfil de un cliente en particular pueden ofrecernos una mejor comprensión de las razones subyacentes a un determinado nivel de pérdidas, simuladas o sufridas en el pasado. La simulación del riesgo de catástrofes es un esfuerzo de colaboración. Los simuladores de catástrofes, los ingenieros de riesgos y los especialistas en las ciencias naturales trabajan codo con codo para entender la génesis de las catástrofes naturales, investigan el alcance de los posibles daños y estiman los impactos en relación con dichas catástrofes. 

Cuando más tarde añadimos los datos sobre los activos específicos de nuestros clientes en zonas expuestas —como el tamaño y la ocupación del edificio, o el tipo y antigüedad de la construcción—, podemos darles una mejor información sobre dónde y cómo están más expuestos al riesgo.

Las evaluaciones personalizadas de los puntos débiles de una entidad ante las catástrofes naturales, y de los posibles impactos de estas en el balance final, brindan a los gestores de riesgos y a sus directores financieros unas valiosas herramientas para determinar cómo gestionar el riesgo. Todo lo anterior nos permite trabajar con clientes ofreciéndoles soluciones personalizadas de análisis y consultoría de riesgos, que van desde simulaciones estocásticas aplicadas a toda la cartera hasta análisis y estudios de ingeniería sobre los riesgos para un lugar específico.

Por ejemplo, las estimaciones de las pérdidas aseguradas y financieras anuales que los modelos pueden proporcionar ofrecen a los gestores de riesgos una mejor percepción de los lugares a los que debería prestar mayor atención y fondos la gestión de riesgos, así como de los límites del seguro apropiados para lugares concretos y para la empresa en general.

La simulación de catástrofes no es más que un punto de partida hacia la gestión estructurada de los riesgos y la prevención eficaz de las pérdidas. De hecho, deberían dedicarse análisis de ingeniería más detallados a los lugares más expuestos al riesgo, o a lugares estratégicos, con el fin de suavizar los picos del perfil de riesgos de la empresa y evitar impactos catastróficos.

Por ejemplo, a través de nuestro trabajo con socios del mundo académico, hemos desarrollado herramientas que realizan simulaciones probabilísticas documentales sobre inundaciones y terremotos en un lugar determinado, generando análisis numéricos detallados de las respuestas estructurales ante dichos eventos.

Ello nos permite cuantificar el alcance completo de los daños estructurales y de otras índoles que sufriría cada edificio en una instalación concreta, en situaciones sísmicas determinadas, junto a las implicaciones correspondientes en relación con el tiempo de inactividad y la interrupción del negocio. 

De igual modo, podemos simular la génesis, la escorrentía, la velocidad del caudal y la duración de inundaciones que afectan a un lugar específico, en una cuenca fluvial determinada, y simular las consecuencias relacionadas.

Una evaluación de riesgos sólida y transparente debería siempre ir seguida de una decisión informada sobre la gestión de los riesgos, o de una acción orientada a mitigarlos. Mediante estudios sobre sitios concretos, los ingenieros de riesgos pueden ofrecer soluciones personalizadas de mitigación de riesgos, que podrían incluir la reducción de la vulnerabilidad física de determinados edificios y equipamientos, o la mejora de la respuesta ante emergencias.

No hay dos catástrofes naturales ni dos lugares idénticos, por supuesto, lo que implica que la simulación de riesgos solo será realmente valiosa si es iterativa e interactiva. Nuestros ingenieros de riesgos y simuladores de catástrofes trabajan estrechamente con los clientes para explorar las formas en las que diversos supuestos o variables podrían afectar a los posibles resultados.

Aprendemos continuamente y esa información es cada vez más potente.

Nadie desea que se produzca una catástrofe natural, pero su ocurrencia escapa al control humano.

Aprovechando las capacidades de simulación y usando sus resultados con prudencia, creemos que los ingenieros de riesgos pueden ofrecer a los gestores de riesgos información valiosa sobre cómo manejar mejor sus posibles exposiciones, anticipar los posibles impactos y estar mejor preparados.

Esto puede marcar la diferencia entre una pérdida y un desastre.

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