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La pandemia de COVID-19 ha afectado a comunidades de todo el mundo y ha reforzado la necesidad de ayudar a las personas más vulnerables de nuestras sociedades. Sin embargo, las medidas de distanciamiento social introducidas para proteger a las personas e intentar evitar la propagación del virus han provocado que las organizaciones sin ánimo de lucro hayan tenido que enfrentarse a desafíos imprevistos e importantes en cuanto a sus métodos para recaudar fondos, prestar sus servicios o realizar sus operaciones generales. Asimismo, las oportunidades para que los compañeros lleven a cabo actividades de voluntariado u otras actividades benéficas son limitadas, lo que da lugar a frustraciones tanto para los empleados como para las organizaciones sin ánimo de lucro a las que desean apoyar. Suzanne Scatliffe explica cómo los esfuerzos de responsabilidad social corporativa se han adaptado para tratar de satisfacer estas circunstancias cambiantes.

La pandemia de COVID-19 es una catástrofe humanitaria a escala mundial. Las sociedades han tenido que lidiar con los efectos del virus sobre las personas y las comunidades, así como con sus consecuencias económicas y financieras.

Ha sido un momento difícil —y en ocasiones desconcertante— para todos nosotros, por lo que todos hemos tenido que adaptarnos a nuevas formas de hacer las cosas. En muchos sectores, los empleados han estado trabajando desde sus hogares y han cambiado sus hábitos laborales para minimizar el contacto entre personas y mantener el distanciamiento social.

Sin embargo, para muchas organizaciones sin ánimo de lucro, la necesidad de mantener la distancia social plantea desafíos dobles: no solo hace que la prestación de servicios presenciales sea extremadamente difícil, sino que muchas organizaciones benéficas simplemente no están preparadas para teletrabajar, ya que hasta ahora no lo han necesitado. Además, algunas organizaciones sin ánimo de lucro han observado una necesidad urgente de cambiar su enfoque para poder responder específicamente a la pandemia y a sus efectos sobre las comunidades en las que trabajan.

Al igual que sucede con otras áreas empresariales y de la vida en general, los equipos de Responsabilidad Social Corporativa han tenido que adoptar un enfoque flexible para tratar de ayudar a que nuestras comunidades afronten estos desafíos.

Día Virtual de Donaciones

En AXA XL, nuestro Día Mundial de Donaciones ha sido siempre un importante acontecimiento anual que refleja nuestro compromiso con el voluntariado. Cada año, compañeros de todas nuestras oficinas abandonan sus escritorios para poner su tiempo y sus destrezas al servicio de proyectos benéficos de todo el mundo.

El evento planificado para este año coincidió con un período en el que muchos países seguían en las fases más estrictas de sus medidas de confinamiento por COVID-19.

Y dado que no podíamos coordinar de forma segura el voluntariado en persona, tuvimos que materializar nuestros planes en el mundo virtual. Identificamos una serie de proyectos que podían llevarse a cabo desde mesas de cocina y oficinas domésticas. De este modo, participamos en numerosas actividades como escribir a personas mayores solas, grabar vídeos de lectura para niños con los que mejorar la alfabetización, ofrecer asesoramiento profesional a jóvenes o rastrear el movimiento de animales para investigaciones zoológicas.

Más de 2400 compañeros de todo el mundo donaron en conjunto más de 2000 horas a 55 proyectos del Día Virtual de Donaciones.

Si bien un día virtual de donaciones quizás no proporcione las mismas oportunidades sociales y de creación de equipos que un voluntariado en persona, muchos compañeros pudieron involucrar a sus familias en sus esfuerzos y los comentarios que recibimos de ellos fueron, principalmente, de orgullo.

Una compañera que conciliaba el trabajo con el cuidado de su hijo comentó que la oportunidad de trabajar en algo juntos resultó gratificante y agradable para ambos. Otro compañero señaló que la posibilidad de participar en un proyecto virtual de su elección supuso una gran ventaja en un momento de tanto ajetreo.

Otros compañeros indicaron que poder encontrar un proyecto digital que encajara con su experiencia empresarial fue otra ventaja del Día Virtual de Donaciones: un especialista en bellas artes, por ejemplo, pudo participar en un proyecto digital para el Museo Smithsoniano.

El Día Virtual de Donaciones fue una excelente manera de que los compañeros pudieran contribuir con su tiempo y su experiencia durante el confinamiento. Sin embargo, el Día de Donaciones es solo una parte de nuestro compromiso con la RSC.

También formamos parte de diversos proyectos de RSC a largo plazo que requieren que pensemos con flexibilidad sobre cómo podemos brindarles nuestro apoyo durante la pandemia de COVID-19 y en el futuro.

Virtualización de servicios presenciales

Para muchas organizaciones sin ánimo de lucro, el contacto presencial es una parte vital de su estrategia para recaudar fondos y prestar sus servicios.

En el contexto de una pandemia mundial sin precedentes y con restricciones al movimiento de las personas, muchas organizaciones han tenido que replantearse de forma drástica cómo seguir ofreciendo sus servicios a sus beneficiarios.

Nuestro equipo ha estado ayudando a nuestros socios sin ánimo de lucro a encontrar formas de adaptar su prestación habitual de servicios presenciales.

Rapid Results Institute (RRI) es una organización sin ánimo de lucro estadounidense que lleva a cabo talleres y sesiones de formación con organizaciones que prestan servicios sociales críticos. El «Desafío de los 100 días» de RRI reúne a organismos públicos y organizaciones sin ánimo de lucro que atienden a una ciudad o región en particular para ayudarles a trabajar de una manera más eficaz con los recursos limitados de los que disponen. A lo largo de 100 días, las comunidades participantes establecen metas «poco realistas» y el equipo de RRI les ofrece orientación sobre cómo innovar y colaborar para que dichas metas se vuelvan factibles. Normalmente, el programa implica varios talleres presenciales de un día de duración con presentaciones, ejercicios interactivos y sesiones de grupo.

En AXA XL ya habíamos creado un grupo de compañeros talentosos que participarían en un «Desafío de los 100 días» para ayudar a organizaciones que luchan para erradicar el problema de las personas jóvenes sin techo, por lo que tuvimos que colaborar con RRI para ayudar a crear su primer proyecto completamente virtual. Los participantes de AXA XL actuaron como co-facilitadores en sesiones de grupo, desafiaron a los miembros de las comunidades a pensar de manera diferente haciendo preguntas desde una «perspectiva externa» y ayudaron con los problemas logísticos y tecnológicos que supone el trabajo virtual. Además, a la vez que respaldaba directamente el trabajo del RRI, el equipo de AXA XL también adquiría nuevas destrezas en materia de formación a distancia, desarrollo de foros para unas comunicaciones digitales eficaces y trabajo con equipos extremadamente diversos, incluidos jóvenes que se han quedado sin hogar recientemente. Nuestros compañeros también han aprendido mucho más sobre los complejos desafíos que suponen los jóvenes sin hogar.

El contacto cara a cara siempre tendrá una enorme importancia en el sector de las organizaciones sin ánimo de lucro. No obstante, a medida que salimos del periodo de confinamiento, la capacidad de las organizaciones para proporcionar algunos servicios de forma virtual puede ayudarles a ampliar su oferta en el futuro.

La flexibilidad es fundamental

La pandemia de COVID-19 exige que los donantes y los organismos de financiación también sean flexibles. Además de adaptar la forma en la que trabajan, muchas organizaciones sin ánimo de lucro se han dado cuenta de la necesidad de adaptar sus actividades para responder directamente a los desafíos que plantea el COVID-19.

Por ejemplo, RedR, una organización benéfica que ofrece formación y apoyo técnico a ONG y comunidades que actúan en situaciones de catástrofes, reconoció que las comunidades vulnerables a eventos climáticos en las que trabaja también necesitan desarrollar resistencia a las pandemias.

Estos problemas deben abordarse en paralelo para garantizar que las comunidades puedan desarrollar una capacidad de resistencia tanto a los retos sanitarios como a los asociados al clima, y que a menudo están interconectados.

En este sentido, RedR nos propuso adaptar su programa de formación para 2020 —para el que ya habíamos proporcionado financiación— con el fin de añadir la preparación y la respuesta a epidemias sanitarias al contenido inicialmente planificado sobre adaptación al clima. El equipo de RedR también reprogramó su oferta de formación para que pueda impartirse virtualmente. De este modo, algunas comunidades de Filipinas y Bangladesh, dos de las regiones más vulnerables del mundo, se beneficiarán de esta formación de doble enfoque con el mismo calendario que se había planificado para la formación presencial.

Con tanta incertidumbre, creemos que ahora más que nunca los donantes corporativos deben adoptar un enfoque flexible para respaldar el trabajo que realizan sus socios sin ánimo de lucro.

Mirando hacia el futuro

Es innegable que el trabajo que realizan las organizaciones sin ánimo de lucro siempre se beneficiará del contacto presencial y que, en algunas situaciones, no existe otra alternativa. No obstante, la capacidad de adaptación y el enfoque flexible que algunas organizaciones y sus donantes han demostrado durante este periodo sin precedentes ofrecen una gran esperanza de que, en el futuro, algunas actividades puedan ampliarse mediante el uso de métodos virtuales y que esto, a su vez, pueda ayudar a las organizaciones sin ánimo de lucro a desarrollar un modelo operativo más resistente.

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  • Directora de Responsabilidad Social Corporativa
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