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La pandemia de COVID-19 y sus consecuencias económicas se han sumado a los cambios que ya estaban en marcha en el mercado de seguros. Una serie de fuertes pérdidas por catástrofes naturales, así como eventos más localizados como la reciente tormenta Filomena que afectó a gran parte de España, han hecho que las aseguradoras revisen los términos y condiciones de algunas líneas de negocio. Como siempre ocurre cuando el mercado de seguros se encuentra en un periodo de ajuste, vemos un mayor interés en los mecanismos alternativos de transferencia de riesgos, como las cautivas. Veamos las ventajas que ofrece una cautiva y por qué los suscriptores con mayor experiencia y conocimiento de seguros ven con buenos ojos que sus clientes incorporen una en su estrategia de gestión de riesgos.

Las tendencias del mercado de seguros siempre han tenido un impacto en el mercado de las cautivas. De hecho, muchas cautivas se remontan a épocas en las que la capacidad de aseguramiento para determinados ramos se hizo más escasa o más costosa.

Por ejemplo, a mediados de los años 80, un grupo de grandes empresas crearon cautivas para gestionar la crisis de responsabilidad civil en Estados Unidos. Así nacieron XL -una de nuestras empresas predecesoras- y ACE. Ambas forman parte hoy en día de compañías de seguros globales.

En los últimos años se han producido grandes pérdidas por catástrofes que han afectado a los mercados de seguro y reaseguros. En el ámbito internacional, los huracanes, incendios forestales, tormentas de viento, heladas, inundaciones y sequías han supuesto un fuerte volumen de pérdidas para el sector asegurador en su conjunto.

A principios de este año, España se vio fuertemente afectada por la tormenta Filomena, que provocó nevadas excepcionales, causando un gran impacto en los negocios.

Y el mundo entero se ha visto sacudido por la pandemia de COVID-19 que ha supuesto una tragedia humana afectando a familias y sociedades de todo el mundo. Además de la pérdida de vidas y de las implicaciones sanitarias a largo plazo, las medidas necesarias para intentar proteger la vida y eliminar la enfermedad han obligado a cambiar la forma en que vivimos y trabajamos actualmente.

Los efectos económicos de la pandemia, así como la cadena de pérdidas aseguradas, han afectado al mercado de los seguros a nivel mundial, y por supuesto a nivel local en España.

Las aseguradoras han reducido su capacidad en ciertas líneas de negocio y han buscado incrementos en las primas y/o cambios en los términos y condiciones. Si se añaden otros factores, como la persistencia de un entorno de bajos tipos de interés, parece probable que esta tendencia continúe durante un tiempo.

Cuando las condiciones del mercado cambian, tener una cautiva como herramienta para la gestión de riesgos puede resultar extremadamente útil. Al optar por retener más riesgo a través de un vehículo como una cautiva, los compradores pueden adquirir cobertura de los mercados de seguros a partir de un límite más alto donde el precio de la capacidad es más contenido.

Una de las grandes ventajas de suscribir a través de una cautiva es que se tiene un mayor control de la prima que se pagará. Y ese precio se ve influido exclusivamente por las pérdidas sufridas por la compañía y no por las pérdidas u otros elementos macro del mercado.

Esto significa que la cautiva puede aislar en cierto modo a una empresa de las fluctuaciones de precios del mercado de seguros. Cuanto más riesgo asuma, más control tendrá sobre su prima de seguro.

Tomemos el ejemplo teórico de una empresa que adquiere 100 millones de euros de límites de Daños Materiales de la actividad empresarial. Utiliza una cautiva para asumir los primeros 500.000 euros de cualquier siniestro y el mercado tradicional para el resto. La cautiva tiene una prima de 1 millón de euros y el resto del mercado cobra actualmente 4 millones de euros.

Dadas las condiciones actuales del mercado y la falta de apetito por el ramo al que pertenece el cliente (ha habido importantes pérdidas en su sector), el mercado asegurador incrementa su precio a 6 millones de euros. Para mitigarlo, y confiando en sus procesos de gestión de riesgos, la cautiva acepta aumentar su retención a 2,5 millones de euros. La prima que exige para ello es de 2 millones de euros. Como consecuencia del aumento de la retención, el mercado de seguros está dispuesto a ofrecer condiciones a partir de los 2,5 millones de euros por una prima de 3,5 millones de euros en lugar de los 6 millones de euros solicitados inicialmente.

Como resultado, la prima total es ahora de 5,5 millones de euros en lugar de los 7 millones iniciales. La cautiva ha asumido más riesgo de manera que ha contribuido a mitigar las subidas de precio que no eran atribuibles a su propia experiencia de pérdida. Este tipo de debate permite a todas las partes comprender el modelo de financiación de riesgos optimizado para el cliente. También crea una relación en la que los intereses de todos están alineados.

Nuevas condiciones, nuevos riesgos

Un área en la que estamos viendo un mayor interés en el uso de las cautivas es el riesgo cibernético.

Dado que los suscriptores se han inclinado más por establecer exclusiones claras en sus pólizas para evitar las denominadas exposiciones cibernéticas "silenciosas", muchos compradores de seguros han empezado a considerar la posibilidad de suscribir más coberturas de ciberriesgos en sus cautivas para cubrir esas posibles lagunas.

Y a medida que los términos y condiciones que se ofrecen en el mercado se van endureciendo, es de esperar que las empresas busquen incluir más riesgos en sus cautivas.

Nuevas formaciones

Un gerente de riesgos que esté pensando en constituir una Cautiva tendrá que presentar un Plan de Negocio al Consejo de Administración de su empresa. Algunos gerentes de riesgos que han contemplado esta posibilidad en el pasado, pueden no haber tenido suficientes argumentos de peso para convencer de esta estrategia a su Consejo de Administración. Sin embargo, el incremento de las primas, junto con la restricción de coberturas, pueden dar más peso a este argumento.

Un análisis del ahorro de costes mostrando cómo la cautiva puede optimizar la de financiación del riesgo - pueden dar a un gerente de riesgos la palanca que necesita para convencer a su Consejo.

Aunque un cambio en la dinámica habitual del mercado de seguros puede ser el detonante para que una empresa decida constituir una cautiva, una vez que está en marcha, los gerentes de riesgos y sus Consejos de Administración suelen empezar a sentir cierto grado de confort con la retención de más riesgos. Esto puede llevarlos a explorar la suscripción de diferentes líneas de negocio dentro de la cautiva y, por lo tanto, la misma se convierte en una parte fundamental en la estrategia y filosofía de gestión del riesgo de la empresa. Las cautivas están hoy en día en el radar de las empresas de nueva creación y también otras que no se han auto-asegurado anteriormente. En los últimos meses, hemos mantenido conversaciones con numerosas y muy diversas empresas sobre la constitución de una cautiva.

Puede parecer contradictorio, pero los suscriptores más experimentados son muy partidarios de que sus clientes constituyan cautivas. Cuando una empresa toma una retención mayor o crea una cautiva puede suponer menos prima disponible para las aseguradoras, pero a medida que se incrementa la retención y se refuerza el foco en la gestión de riesgos, la prima asumida por las aseguradoras se hace más rentable.

Todo esto requiere un diálogo constructivo y permanente entre el cliente, sus asesores y la aseguradora. Las aseguradoras no debemos rehuir el entorno de mercado duro. Queremos ayudar a nuestros clientes a desarrollar una estrategia sostenible de financiación de riesgos que les permita atravesar los picos y valles del ciclo asegurador.

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