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Frédéric Keck es Director de Investigación del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNSR) y director del Laboratorio de Antropología Social. Gracias a los fondos de AXA Research Fund, Keck dirige también un equipo que realiza el primer estudio en el que se comparan factores sociales de diferentes culturas y contextos que influyen en la transmisión de enfermedades de animales a humanos. En este estudio, el equipo está investigando las fronteras entre especies que, más que como una barrera impermeable, deben entenderse como un ámbito de interacción entre personas y animales.

Fast Fast Forward habló recientemente con el doctor Keck acerca del actual brote de coronavirus. Esta entrevista se realizó a finales de febrero, cuando comenzaron a detectarse nuevos brotes en Europa, Asia y Oriente Medio.

¿Qué semejanzas y qué diferencias existen entre este y otros brotes anteriores?

El virus es muy similar al que provocó el SARS (siglas correspondientes al Síndrome Respiratorio Agudo Grave) en 2003 en cuanto a su secuencia genética.

Es más contagioso que el SARS, aunque menos letal. Los síntomas son los típicos de la neumonía y la mayoría de casos graves o mortales son personas que también tienen otras afecciones de salud subyacentes.. Además, afecta principalmente a ancianos; ningún niño ha muerto a causa del virus y muy pocos se han infectado.

Afecta igualmente al personal de los hospitales donde se trata a los pacientes. En eso también se parece al SARS.

Lo que sigue sin estar claro es su periodo de incubación. Según la OMS, la mayoría de los expertos creen que este virus tiene un período de incubación de 1 a 14 días, con un promedio de alrededor de cinco días. Esto significa que los pacientes portadores del virus pueden circular sin síntomas. Lo que explicaría la rápida propagación en lugares como Italia e Irán.Para contagiarse de SARS se necesita estar en contacto cercano con secreciones de una persona infectada (gotas, heces). Este nuevo coronavirus parece propagarse más fácilmente y, hasta ahora, tenemos poco conocimiento sobre cómo se propaga, por lo que es importante que se realicen estudios sobre cuánto tiempo sobrevive en superficies con las que las personas podrían entrar en contacto a medida que avanza. Esto también explicaría por qué es más contagioso que el SARS.

Este brote supone una prueba de fuego para el sistema de salud pública mundial. Aunque aún es pronto, ¿cómo se está respondiendo?

Tuvo éxito en la detección temprana, pero ha fallado en cuanto al control.

El desafío era detener la propagación al comienzo del brote. Desafortunadamente, las advertencias a principios de diciembre sobre este nuevo virus no fueron atendidas de inmediato.A causa de este retraso a la hora de apreciar la gravedad del virus, se ha expandido. Ahora es global; aún no es pandémico, pero el miedo es global.

Mucha gente vincula este brote con el SARS y recuerda que en aquel momento la economía de Hong Kong estaba en la cuerda floja. Si la crisis del SARS hubiese durado dos o tres meses más, la economía de Hong Kong se habría hundido. Sin menospreciar la dimensión humana, los riesgos para la economía fueron el centro de atención. Es por eso por lo que ha habido un aumento de la inversión en la preparación ante pandemias en muchos países.

¿Cómo deberían responder ante este evento personas y empresas?

Lo cierto es que da qué pensar sobre la vulnerabilidad de la economía global. Somos tan dependientes de la conectividad, la aceleración, la circulación... Quizá un virus como este, que probablemente tendrá un impacto directo muy limitado sobre las personas pero que podría tener consecuencias económicas desastrosas, forzará a la gente a bajar el ritmo en algunos aspectos.

Desde un punto de vista práctico, una de las recomendaciones sería evitar las grandes concentraciones de personas. Como la Semana de la Moda en París, donde resido, y que habitualmente atrae a muchas personas de China. Todas las personas interesadas provenientes de China han cancelado su participación. Los organizadores de grandes eventos públicos tienen que plantearse seriamente el riesgo de cancelación.

En cuanto a las decisiones particulares sobre si viajar o no, siguiendo las nuevas indicaciones sobre, por ejemplo, lavarse las manos y evitar tocarse la cara, debería limitar en gran medida los riesgos, a menos que tenga problemas de salud subyacentes o tenga más de 70 años y dificultades respiratorias previas. En cualquier caso, se deberían seguir siempre las directrices del gobierno correspondiente.El reto lo tienen las autoridades sanitarias que deben controlar la emergencia de un nuevo virus.

¿Cómo despertó su interés lo que describe como «las fronteras entre especies»?

Mi interés inicial no eran las epidemias o pandemias, sino la seguridad alimentaria. Empecé a trabajar en este tema en 2005, cuando llegó la gripe aviar a Europa y existía miedo a consumir pollo. Un miedo muy parecido al de consumir ternera tras la emergencia de la ECJ, conocida como la enfermedad de las vacas locas.

Mi trabajo no estaba relacionado directamente con las pandemias y la cuestión de si vamos a morir todos a causa de un nuevo virus… pero estaba interesado en cómo podríamos tener diferentes formas de relacionarnos con los animales que comemos o con los que convivimos. Por eso empecé a trabajar en las medidas para controlar la gripe aviar y las complejas relaciones entre humanos y aves en Hong Kong y China.

Entonces me di cuenta de que las estrategias de preparación ante la gripe implementadas en Hong Kong, Singapur y Taiwán no habrían funcionado si no hubiese existido el SARS, que fue un punto de inflexión fundamental. Luego comencé a pensar en las consecuencias económicas de las crisis de salud pública.

Mi interés se centra en realidad en nuestro cambio en las relaciones que mantenemos con los animales a causa del cambio climático, la deforestación y la cría industrial. Por ejemplo, uno de los motivos de preocupación acerca del coronavirus es que lo transmiten los murciélagos. Esos murciélagos se están acercando a los hábitats humanos a causa de la deforestación. Por eso, tenemos que pensar no solo en nuestras relaciones con China, en tanto que potencia emergente, sino también en los murciélagos como receptáculos de virus. En el siglo XIX, muchas naciones europeas consideraron a los murciélagos demonios medievales al sufrir migraciones masivas que iban de las zonas rurales a las ciudades, cuando en realidad eran simples vecinos que habitaban el campo y se acercaron a las zonas urbanas debido a la deforestación. Nos hemos dado cuenta también de que tenemos mucho que aprender sobre cómo los murciélagos son capaces de vivir con los virus, porque los murciélagos tienen sistemas inmunológicos muy buenos y pueden compartir virus en las colonias mucho mejor que nosotros.

¿En qué se centra su investigación actualmente?

Acabo de publicar un libro titulado Avian Reservoirs – Virus Hunters and Birdwatchers in Chinese Sentinel Ports (Receptáculos aviares: cazadores de virus y observadores de aves en las fronteras de China). Tras el brote del SARS en 2003, Hong Kong, Singapur y Taiwán invirtieron en distintas técnicas para mitigar futuras pandemias que involucrarán infinitud de interacciones entre humanos y aves. En algunos lugares, los microbiólogos se aliaron con veterinarios y observadores de aves para realizar un seguimiento de las mutaciones de los virus de la gripe en aves y humanos, a fin de crear estrategias de preparación. En otros países, las autoridades de salud pública mataron a miles de aves, en un intento de prevenir futuras pandemias.

En el libro, realizo un análisis comparativo de estas respuestas y detallo cómo la anticipación de pandemias por gripe aviar ha cambiado la relación entre aves y humanos en China. Describo también cómo las distintas estrategias a la hora de abordar la amenaza de la pandemia (acopio de vacunas y muestras en Taiwán, simulación de pandemias en Singapur y monitorización de virus y vectores de enfermedades en Hong Kong) reflejan relaciones geopolíticas locales con China continental. Al resaltar cómo las interacciones entre patógenos, aves y humanos determinan la forma en que la gente se imagina las pandemias del futuro, intento mostrar cómo las relaciones entre especies son cruciales para protegernos ante tales amenazas.

¿Hay algún otro aspecto de este brote actual que la gente debería conocer?

Creo que es importante que los creadores de opinión y los encargados de la toma de decisiones reconozcan que habrá otros eventos como este en los próximos años. Esto es solo el principio. En cuanto se comiencen a realizar seguimientos de los nuevos virus según emerjan, tendremos crisis sanitarias como ésta prácticamente cada cinco o diez años. La clave estará en aprender cómo abordar mejor estos nuevos virus a nivel global, de forma que se minimice la amenaza para la salud humana, nuestras vidas y economías.

Sobre AXA Research Fund

AXA Research Fund apoya proyectos en las áreas de salud, medio ambiente, nuevas tecnologías y socioeconomía. Se estableció en 2007 a partir del reconocimiento del papel social de la ciencia a la hora de responder a los problemas más importantes que afronta nuestro planeta. Esta iniciativa filantrópica y científica de AXA está comprometida con el respaldo a la ciencia, la contribución al progreso social y el apoyo a los investigadores para que compartan su trabajo con el gran público.

El contenido y las opiniones reflejados en este artículo pertenecen únicamente a Frédéric Keck y no son necesariamente la visión u opinión de AXA o AXA XL.

  • Sobre el Autor
  • Director de investigación del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNSR)
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