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Recursos & Herramientas
Anne Marie Elder

Por

Chief Underwriting Officer, Global Marine

Llevo más de 30 años trabajando en el sector de los seguros marítimos, y la incertidumbre siempre ha formado parte de este trabajo. El tiempo y las rutas marítimas cambian, y una decisión tomada en una parte del mundo puede alterar una cadena de suministro a miles de millas de distancia.

Esa experiencia me ha enseñado algo importante: no podemos eliminar todas las incertidumbres, pero sí podemos entenderlas lo suficientemente bien como para ayudar a los clientes a tomar decisiones con confianza. Ahí es donde los seguros especializados desempeñan un papel clave. La capacidad es importante, pero los clientes también necesitan conocimientos técnicos, una visión clara y un colaborador a largo plazo.

Veo esa necesidad en los sectores marítimo, aeroespacial, de riesgo político, de crédito y otras líneas especializadas. Los cambios geopolíticos, las nuevas fuentes de energía, las amenazas cibernéticas, las nuevas tecnologías y las interrupciones en la cadena de suministro están cada vez más interrelacionados. El mundo no funciona en compartimentos estancos, y los seguros tampoco pueden hacerlo. Mi carrera en el sector marítimo me ha enseñado cómo nuestra industria puede ayudar a los clientes a navegar por esa complejidad.

Perspectiva marítima

Mi camino hacia los seguros empezó con una pasión de toda la vida por el océano. Seguí los pasos de mi tío y mi primo y fui a la Academia de la Marina Mercante de Estados Unidos, donde obtuve mi título de marino mercante y me nombraron oficial naval. Eso me dio experiencia de primera mano en un sector que está en el corazón del comercio mundial.

Me pasé al sector de los seguros porque quería ayudar a las empresas a gestionar los riesgos que conlleva operar en ese entorno. Cada puesto que he ocupado desde entonces me ha enseñado más sobre el riesgo, el liderazgo y las personas. Pero hay un principio que se ha mantenido igual: los clientes no solo necesitan una aseguradora cuando algo sale mal. Necesitan un socio que entienda su negocio y pueda ayudarles a prepararse para lo que pueda venir después.

La experiencia convierte la incertidumbre en confianza

El riesgo nunca se queda quieto. El transporte marítimo está atravesando otra gran transformación, a medida que el sector explora nuevas fuentes de energía, diseños de buques y formas de operar. Antes de que las nuevas tecnologías puedan implantarse a gran escala, hay que entender cómo funcionan, cómo se financiarán y cómo se pueden asegurar sus riesgos. 

Eso significa que los suscriptores, los consultores de riesgos y los clientes tienen que trabajar juntos desde el principio. Tenemos que analizar cómo se diseñarán, construirán y operarán los buques, identificar los peligros y reducir la exposición al riesgo siempre que podamos. El seguro tiene aquí dos funciones: generar confianza para la inversión y ayudar a que las nuevas tecnologías entren en servicio de forma segura.

Nuestro trabajo para respaldar la construcción del primer buque de carga comercial del mundo asistido por velas es un ejemplo de ello. Se trata de un buque híbrido con una potente propulsión asistida por el viento que reduce significativamente el consumo de combustible, lo que contribuye a acercar el transporte marítimo a la descarbonización.

Colaboramos con la empresa y otros socios del sector para desarrollar una solución pionera que combina la cobertura del casco marítimo con la protección crediticia, con el fin de respaldar la financiación de más buques. El proyecto m

uestra cómo los conocimientos en materia marítima y crediticia pueden ayudar a los inversores a evaluar una tecnología desconocida, al tiempo que ofrece a las aseguradoras la oportunidad de comprender cómo se construirán y operarán los nuevos buques.

Nuestra participación en la Organización Marítima de Energía Nuclear (NEMO) refleja esta misma filosofía. Las tecnologías nucleares avanzadas podrían llegar a ofrecer otra forma de propulsar operaciones marítimas de largo alcance con menos emisiones. Pero también plantean cuestiones complicadas sobre seguridad, regulación, operaciones y responsabilidad civil. Trabajar con expertos de los sectores marítimo y nuclear nos ayuda a entender esos riesgos, compartir conocimientos sobre seguros y contribuir a los marcos regulatorios que necesitarían las futuras aplicaciones.

La resiliencia es una ventaja competitiva

No podemos predecir todas las perturbaciones. La pandemia de la COVID-19, los conflictos geopolíticos y los cambios en las rutas comerciales han demostrado que la eficiencia por sí sola no basta. Las empresas también tienen que adaptarse cuando cambian las hipótesis, las rutas o las tecnologías.

Por eso considero que la resiliencia es una ventaja competitiva, no solo un mero ejercicio de cumplimiento regulatorio. Las organizaciones que entienden dónde están expuestas, prueban alternativas y se preparan para las interrupciones están mejor posicionadas para proteger sus operaciones y actuar cuando cambian las condiciones.

Los seguros pueden ayudar yendo más allá de la transferencia de riesgos. El asesoramiento en riesgos, los datos y la suscripción especializada pueden mostrar a los clientes dónde son vulnerables, cómo podrían cambiar los escenarios y qué medidas pueden tomar. Incorporar esa experiencia a un proyecto desde el principio puede influir en las decisiones de diseño, reforzar las medidas de protección y ofrecer a todos una visión más clara de la exposición al riesgo.

Cita destacada: El seguro tiene dos funciones: generar confianza para la inversión y ayudar a que las nuevas tecnologías se pongan en marcha de forma segura.

La curiosidad y la colaboración impulsan el progreso

Los riesgos cambiantes exigen que los líderes y los equipos mantengan la curiosidad. Al principio de mi carrera, pensaba que un líder debía tener todas las respuestas, pero la experiencia me ha enseñado lo contrario. Los líderes fuertes crean un ambiente en el que la gente puede plantear preguntas difíciles, compartir lo que sabe y encontrar respuestas juntos.

Yo sigo aprendiendo a través de la tutoría inversa y de compañeros de diferentes generaciones, disciplinas y mercados. En un sector que cambia rápidamente, necesitamos la humildad para cuestionar las suposiciones y reconocer cuándo un enfoque anterior ya no funciona.

Esa mentalidad es importante en la suscripción. Ninguna disciplina por sí sola puede evaluar por completo los riesgos tecnológicos, operativos, geopolíticos y financieros que dan forma al comercio mundial. Tomamos mejores decisiones cuando aunamos diferentes experiencias y seguimos dispuestos a aprender. 

La autenticidad también es importante. Siempre he sido abierta sobre mi identidad como mujer gay porque nadie debería tener que ocultar quién es para triunfar. Cuando los compañeros pueden aportar toda su perspectiva al trabajo, los equipos están más capacitados para cuestionar las ideas establecidas, entender a los clientes y resolver problemas difíciles.

Ayudar a la próxima generación a desarrollarse es una prioridad empresarial y una pasión personal. Quiero que los compañeros con talento, sobre todo los que pertenecen a grupos infrarrepresentados, vean un camino hacia el liderazgo y se sientan seguros para recorrerlo. Nuestro sector necesitará sus ideas y su experiencia en los próximos años.

Hacer posible el progreso

El sector marítimo siempre se ha reinventado. La contenedorización transformó el comercio mundial en los años 50. Hoy en día, los nuevos combustibles, las tecnologías digitales, la inteligencia artificial y las cadenas de suministro en constante cambio están redefiniendo el sector de nuevo. No habrá un único camino sencillo a seguir. 

Nuestro informe, elaborado en colaboración con Reuters Events, El transporte de mercancías en una economía baja en carbono: gestionar los riesgos, muestra la magnitud del reto. Más del 80 % de las mercancías del mundo se transportan por mar, pero el transporte marítimo sigue dependiendo en gran medida del combustible de búnker. Las alternativas, como el amoníaco y el hidrógeno, plantean retos técnicos, de seguridad y de infraestructura, y no hay una solución única lista para implantarse a gran escala en todo el sector. Por eso, debemos tener en cuenta el riesgo a lo largo de toda la vida útil de un activo e involucrar a las aseguradoras a medida que se desarrollan nuevas tecnologías, infraestructuras y modelos operativos.

Quedarse quieto no es una opción. La innovación necesita inversión, y los inversores tienen que entender cómo se puede gestionar la exposición al riesgo. Los seguros especializados combinan capacidad, conocimiento y colaboración para ayudar a los clientes a actuar.

Después de más de tres décadas en el sector de los seguros marítimos, esa es la lección que me llevo. No podemos saber exactamente qué nos deparará la próxima transformación. Pero si mantenemos la curiosidad, trabajamos juntos y fomentamos la resiliencia, podemos ayudar a los clientes a afrontar el cambio y seguir avanzando.

Puedes contactar al autor completando este formulario

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