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Un nuevo sindicato de Lloyd's asegurará el transporte y almacenamiento de las vacunas contra el COVID-19, una vez que se hayan desarrollado y se haya autorizado su uso en países con mercados emergentes. Esta iniciativa de estrecha colaboración aprovecha las capacidades, los conocimientos y los recursos colectivos de diferentes organizaciones públicas, privadas y sin ánimo de lucro, entre las que se encuentra AXA XL. Andrew Coutts, Global Head of Cargo de AXA XL, tiene los detalles.

Como afirmaba Thomas Edison, la innovación «surge de un 1% de inspiración y un 99% de transpiración».

En este caso, la inspiración llegó de la mano de Ben Hubbard y su equipo de Parsyl, una empresa que desarrolló un dispositivo pequeño y económico para controlar la temperatura, la humedad, la luz, los impactos y la ubicación. Para los propietarios de la mercancía y los aseguradores, contar con un dispositivo Trek de Parsyl junto a sus productos perecederos o sensibles, como mariscos, productos farmacéuticos u otros alimentos perecederos, ha demostrado ser enormemente beneficioso a la hora de minimizar las pérdidas de productos y resolver reclamaciones.

Ben trabajó anteriormente en la administración del presidente Barack Obama como jefe de personal en la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Esa experiencia contribuyó sin duda al surgimiento de la idea, cuando se dio cuenta de que la tecnología de Parsyl podría ayudar a las organizaciones sanitarias de todo el mundo a ofrecer vacunas viables de forma segura a las poblaciones ubicadas en zonas remotas y empobrecidas.

Mantenimiento de la cadena de frío de principio a fin

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.:

«El hecho de no almacenar y manipular correctamente las vacunas puede reducir su eficacia, lo que da lugar a respuestas inmunitarias inadecuadas en los pacientes y a una protección deficiente contra las enfermedades. Los pacientes pueden perder la confianza en las vacunas y en los proveedores si necesitan volver a vacunarse debido a una manipulación incorrecta de las vacunas que han recibido».

Por lo tanto, es esencial que las vacunas se mantengan en condiciones cuidadosamente controladas desde el momento en el que salen del laboratorio hasta el momento en el que llegan al lugar en el que se administrarán. En muchos casos, se trata de un viaje largo y complicado. Un trayecto típico desde una instalación de producción en el Reino Unido hasta un pueblo remoto en África, por ejemplo, podría incluir varios trayectos en una furgoneta o camión, un tramo largo en un barco o avión y la «última milla» a bordo de una motocicleta, por no mencionar las paradas en al menos tres almacenes a lo largo del camino.

Independientemente de las precauciones que se tomen para proteger las vacunas en cada etapa, los Ministerios de Sanidad y los trabajadores sanitarios en primera línea no tienen forma de saber exactamente qué ha sucedido durante el viaje y si esto puede afectar a su eficacia, y mucho menos saber cómo conseguir mejoras operativas para obtener mejores resultados en el futuro. Como señala el CDC, cuando la eficacia de una vacuna se ve comprometida, no solo se malgasta el coste y el esfuerzo necesarios para lograrla, sino que la población objetivo permanece desprotegida frente a esa enfermedad en particular.

Ahí es donde entra en juego la tecnología de Parsyl. Con su dispositivo Trek, las autoridades pueden rastrear fácilmente las vacunas durante su almacenamiento y tránsito, y determinar si ocurrió algo que pudiese reducir su efectividad. Aunque reconocer que una vacuna se ha visto comprometida significa retrasar un programa de vacunación hasta que se pueda producir y enviar un nuevo lote, la consecuencia es preferible a administrar una vacuna ineficaz. Estas interrupciones también sirven para exponer los eslabones débiles de la cadena de frío, con el fin de poderlos corregir en envíos futuros.

La aparición de COVID-19

AXA XL y Parsyl comenzaron a hablar acerca de una posible colaboración hace un par de años. La idea era combinar la tecnología de monitorización de Parsyl con pólizas de seguro que cubrieran el coste de la sustitución de lotes que no cumplen las especificaciones. Los organismos de ayuda, fundaciones y ONG que participan activamente en los programas de desarrollo y suministro de vacunas contribuyeron a este trabajo, ya que nuestra asociación significaba reforzar de forma importante sus continuos esfuerzos por proteger a las poblaciones vulnerables.

A pesar de que el concepto es relativamente sencillo, nos encontramos con un sinfín de problemas de implementación, y ahí es donde comenzó la parte más dura del trabajo.

Saltemos a principios de este año. AXA XL, Parsyl y Ascot Underwriting estaban realizando grandes progresos en la validación de la idea y el desarrollo de posibles soluciones tecnológicas y estructuras de seguros cuando, de repente, surgió un nuevo coronavirus y el COVID-19 empezó a propagarse por todo el mundo. No hace falta decir que la creación de una solución viable y sostenible para garantizar la entrega segura de una vacuna eficaz contra el COVID-19 en los países con mercados emergentes adquirió entonces carácter de urgencia.

En este punto, el reducido equipo que trabajaba en esta iniciativa reconoció rápidamente la necesidad de colaborar a gran escala con ministerios gubernamentales, agencias de ayuda, organizaciones como Gavi y la Fundación Bill y Melinda Gates, y el sector de los seguros. En resumen, un grupo más grande de colaboradores se reunió para abordar un problema complejo pero importante que ninguna empresa u organización podía resolver por sí sola: crear las estructuras y procesos (y obtener el capital) necesarios para garantizar que las vacunas contra el COVID-19 administradas a las poblaciones en países con mercados emergentes de todo el mundo se entregasen sin perder nada de su eficacia por el camino.

Un enfoque colaborativo que aprovecha las capacidades, los conocimientos y los recursos que cada uno de los socios

El 23 de julio de 2020, Lloyd's of London anunció el lanzamiento de un nuevo «sindicato integrado», el sindicato 1796, que recibe el nombre de Global Health Risk Facility (GHRF), para cubrir el transporte y almacenamiento de las vacunas contra el COVID-19 (una vez aprobadas) en países con mercados emergentes. El número 1796 hace referencia al año en el que Edward Jenner comenzó a trabajar en la vacuna que en última instancia permitió erradicar la viruela.

El desarrollo de una tarea de tal envergadura y alcance, y hacerlo en un tiempo récord, no podría haberse logrado sin las capacidades, la experiencia y los recursos de varias organizaciones. Un requisito obvio fue contar con una amplia experiencia en el mercado global de seguros de transporte: ahí es donde entra en juego Lloyd's. Parsyl cuenta con un Agente General de Gestión (MGA) en Lloyd's, y cuando un país concreto se incorpora, la operación recibe un precio en Londres y pasa posteriormente al MGA de Parsyl. Como patrocinadores de sindicato 1796, Ascot Underwriting será el asegurador principal junto con AXA XL, actuando como coasegurador junto con otros aseguradores del mercado londinense y el GHRF. La tecnología de Parsyl, que es el facilitador crítico del plan, se utilizará para controlar el estado de las vacunas durante su desplazamiento de un punto a otro. Cuando se registre una lectura fuera de las especificaciones, se desencadenará rápidamente una respuesta a siniestro, que incluirá el desarrollo y entrega de productos de sustitución.

Al mismo tiempo, necesitamos gestionar el riesgo sobre el terreno en cada país. AXA XL Risk Consulting supervisará este proceso, empleando a nuestros propios ingenieros y socios locales, para garantizar que los almacenes, proveedores logísticos locales y operadores de transporte puedan manipular, almacenar y distribuir las vacunas de forma eficaz y segura. La red internacional del Grupo AXA será responsable de emitir las pólizas locales en los países participantes.

Por último, el apoyo financiero resulta fundamental, ya que la iniciativa tiene como objetivo cubrir los programas de vacunación en los países con mercados emergentes que disponen de recursos financieros limitados. El sindicato 1796 ya cuenta con 25 millones USD de capital procedente del sector público, y continúan los esfuerzos para obtener más fondos.

Todo este trabajo se ha llevado a cabo antes de que tengamos una vacuna probada contra el COVID-19, por lo que aún existen muchas incertidumbres. No sabemos, por ejemplo, dónde se producirá la vacuna, cuánto costará, qué cantidades hay que producir, o si se trata de un tratamiento único o que se tendrá que repetir. Desde el punto de vista del seguro, no tenemos ni idea de lo volátil que será la vacuna; es decir, qué condiciones se necesitarán para conseguir que sea estable y viable.

No obstante, confío en que los socios en esta tarea puedan facilitar la entrega segura de una vacuna eficaz contra el COVID-19 en muchos países con mercados emergentes, y que esta plantilla de suministro se pueda replicar para otras vacunas, incluidas las de la malaria y otras enfermedades infecciosas. Por último, me enorgullece formar parte de algo en lo que un seguro proporciona beneficios significativos a toda la población mundial y no solo a unos pocos privilegiados en las economías occidentales desarrolladas.

Parsyl es una empresa tecnológica que ofrece soluciones para la visibilidad de la cadena de suministro y seguros a través del Internet de las cosas para transportistas y proveedores de productos farmacéuticos, alimentos perecederos y otros productos sensibles. Parsyl combina el uso de sensores inteligentes, información basada en datos y una cobertura exhaustiva en seguros de transporte para mejorar la resiliencia al riesgo y proteger los bienes en las fases de tránsito y almacenamiento. Más información en www.parsyl.com.

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